Crear uno, dos, mil Breitners, esa es la consigna del dia para Signorini:
P. En el 2002 muchos jugadores se sintieron culpables. Se les transfirió la responsabilidad de sostener a Argentina en un momento de crisis económica…
R. Estamos metidos en una gran confusión. He comprado un montón de libros para formar una pequeña biblioteca en la concentración. De Galeano compré ‘El fútbol a sol y a sombra’, ‘Las venas abiertas de América Latina’, libros de Rodolfo Walsh, la biografía de Atahualpa Yupanqui, la historia del caudillaje en Argentina, la biografía de Facundo Quiroga de Felipe Varela, libros de poemas de Armando Gómez, ‘Por qué no soy cristiano’ de Bertrnad Rusell… Somos un continente en permanente lucha por una sociedad más justa y me gusta incentivar a los jugadores para que no piensen que el fútbol es lo único que tienen en la vida.
(…)
P.¿Cree que la amistad entre jugadores hace más competitivos a los equipos?
R. En la preparación física yo hablo de la fuerza de las convicciones. Cuando a los barbudos cubanos los hicieron pedazos y quedaron doce dando vueltas por la selva, Castro pronunció la famosa frase: “Ahora sí estoy seguro de que cumpliré con la revolución…”. Castro no les dijo: “Bueno muchachos ahora vamos a un gimnasio, vamos a usar esta máquina isocinética, vamos a hacer pesas porque tenemos que derrocar a Batista”. ¡No tenían ni fusiles!